Causas del estreñimiento

Dieta inadecuada

Poca fibra

Una dieta rica en fibras provoca la formación de un bolo fecal más consistente, que absorberá más agua y estimulará los movimientos intestinales reduciendo el tiempo del tránsito intestinal. Las heces que expulsamos aproximadamente se componen de un 65% de agua, un 27% de bacterias, y un 8% que reúne residuos alimentarios, fibra, sustancias no digeribles y células muertas que nuestro organismo elimina. La presencia prolongada de bacterias en el colon puede provocar procesos infecciosos.

La fibra se encuentra en las verduras, las frutas, los cereales integrales y las legumbres. Nuestro organismo no la absorbe sino que permanece en el intestino y es capaz de retener agua, lo que provoca sensación de saciedad y el incremento del volumen de las heces. Ello permite la aceleración del tránsito intestinal. Si tu dieta solo incluye grasas, hidratos de carbono y proteínas, es muy probable que sufras estreñimiento.

La fibra es tu principal aliado, no solo para regularizar tu tránsito intestinal sino también como la fuente de obtención de vitaminas, azúcares y nutrientes necesarios para equilibrar el funcionamiento de tu organismo. La ingesta de fibra, además, absorbe el colesterol y las sales biliares, contribuye a equilibrar los picos de glucosa en sangre, y previene la aparición de obesidad y de enfermedades cardiovasculares.

Los médicos y nutricionistas recomiendan ingerir un aporte de fibra de 30 gramos diarios. Esta cantidad la obtendrás finalmente si consumes entre 2 y 3 piezas de fruta y dos raciones de verdura y pan y cereales integrales.

Mucha cafeína y consumo de alcohol

Existe la creencia popular de que el café es un laxante, y puede serlo en dosis moderadas. Un exceso de cafeína en nuestro organismo, consumida a través del café y de bebidas carbonatadas que la incluyen, provoca deshidratación y por lo tanto un resecamiento de las heces y su consiguiente endurecimiento. Lo mismo ocurre con el alcohol.

Evita el consumo excesivo de cafeína y alcohol, tu organismo y especialmente tu aparato digestivo te lo agradecerán.

Comer deprisa o saltarse las comidas

Basta con respetar tus horarios de comida y dedicarle un tiempo suficiente a tu alimentación para evitar el estreñimiento. El tránsito intestinal es el principal afectado por las prisas, las imposiciones de los horarios laborales y la falta de tiempo. La nutrición de tu organismo es fundamental, no lo pases por alto. No te olvides de realizar cinco comidas diarias, tómate tu tiempo, y mastica bien y despacio puesto que ayudarás a tu estómago a triturar los

 

Falta de ejercicio

El 71% de las personas que padecen estreñimiento no realizan ningún tipo de ejercicios. Dedicarle media hora al día a realizar algún tipo de actividad física contribuirá de forma decisiva en la eliminación de tus síntomas de estreñimiento.

El corazón, los pulmones, y en concreto el aparato digestivo, son músculos que necesitan estar en forma para garantizar su correcto funcionamiento. En el caso concreto de los intestinos, se trata de órganos en movimiento. La actividad física favorece las contracciones y movimientos musculares. Si la musculatura intestinal no tiene suficiente tono, se ralentizarán sus funciones y se retrasarán las evacuaciones hasta el punto de llegar a desaparecer.

Existen ejercicios que están especialmente recomendados para favorecer el tránsito intestinal y agilizar la evacuación: los deportes aeróbicos. Este tipo de actividad física se mantiene en el tiempo y realiza movimientos repetitivos que proporcionan un efecto digestivo adicional.

Uno de los deportes más efectivos a la hora de combatir el estreñimiento es correr, puesto que se produce una liberación de adrenalina que genera un intercambio hídrico de la mucosa intestinal. Se ablandan las heces y se genera un reflejo más rápido de evacuación, acelerando este tiempo hasta en un 30%. Existen otros ejercicios recomendables como nadar, caminar, montar en bicicleta e incluso bailar.

Elige cual es la actividad física que más se acomoda a tu ritmo de vida y practícala dos horas después de haber comido, porque de esta forma la sangre no se desvía del aparato digestivo hacia los músculos y no entorpecerás la digestión.

Deshidratación

Dos terceras partes del cuerpo humano son agua. Nuestro organismo necesita una hidratación continuada para eliminar las toxinas generadas, especialmente durante los procesos digestivos y renales. El agua interviene de forma directa en la formación de las heces y su expulsión. Si no bebemos una media de 2,5 litros de agua al día, los desechos se endurecerán y resecarán, retrasarán el tránsito intestinal, y aparecerá el estreñimiento.

Cambios hormonales

El 50% de las mujeres presenta episodios de estreñimiento, especialmente durante la primera y la última etapa de la gestación. En la última fase, el problema se agrava por la presión que la matriz ejerce sobre los intestinos.

Durante el embarazo las mujeres producen hormonas específicas como la progesterona y presentan cuadros de ausencia de otras hormonas como la motilina.

En el caso de la menopausia, los cambios hormonales también son responsables de aparición de cuadros de ansiedad, y trastornos emocionales y psicológicos que, en muchos casos las pacientes intentan calmar ingiriendo más alimentos y no siempre los más recomendables.

Emociones y sentimientos como el miedo o la ansiedad afectan directamente a los intestinos y pueden provocar la ausencia de sustancias necesarias para producir el tránsito intestinal; así como reducir y hasta eliminar los movimientos de contracción necesarios para favorecer el movimiento de las heces.

La prescripción de determinados fármacos y complejos vitamínicos para combatir los efectos secundarios de la menopausia también propician la aparición de cuadros de estreñimiento ocasional que puede convertirse en crónico.

Suprimir la defecación

Los viajes, largos horarios laborales y obligaciones y compromisos sociales no siempre nos permiten seguir el ritmo de un tránsito intestinal normal. Retener las heces en el intestino mediante una contracción voluntaria del esfínter anal provoca un endurecimiento y una difícil evacuación. Pero, quizá lo más importante, es que al no atender a nuestro organismo cuando provoca el reflejo de evacuación, éste acaba desapareciendo, hasta el punto de que el recto sea incapaz de identificar que las heces se encuentran en su interior y que es necesaria su expulsión.

Tus hábitos saludables también deben tener en cuenta tus momentos para ir al baño.

Te recomendamos establecer unos horarios determinados, y si es posible, justo después del desayuno porque es el momento en el que el colon se encuentra más activo, y antes de acostarse. No demores tu estancia en el baño más de cinco o diez minutos y procura realizar la evacuación en cuclillas, porque esta postura flexibiliza la parte baja de la espalda y presiona el abdomen, lo que permite una buena circulación del bolo fecal y su expulsión de forma mecánica.

Basta con apoyar tus piernas en un taburete para garantizar:

  • Eliminación de las heces más rápida, fácil y completa.

  • Protección de los nervios que controlan la próstata, la vejiga y el útero.

  • Sellado de la válvula ileocecal entre el colon y el intestino delgado lo que impide una contaminación de los desechos que ya se encuentran en el intestino grueso al intestino delgado.

  • Relajación del músculo puborrectal.

  • Uso de los muslos para soportar el colon e impedir tensiones que pueden provocar hernias o diverticulitis.

  • En las mujeres embarazadas se evita ejercer presión sobre el útero.

Estrés

Desde hace siglos se ha constatado que las emociones influyen en la salud intestinal. Ya en la antigüedad los galenos – era así como se conocía a los profesionales de la medicina-, afirmaban que “el intestino es el asiento de las emociones”. El colon es muy sensible y recibe de forma directa el impacto de nuestro estado nervioso y emocional, alterando el abastecimiento sanguíneo y el movimiento de sus músculos o peristaltismo intestinal.

En la actualidad, muchos especialistas afirman que el cuerpo humano tiene dos cerebros: el que se encuentra en la cabeza y el que se encuentra en los intestinos. Y es que éstos utilizan los mismos neurotransmisores que el cerebro para realizar sus funciones: el 95% de la serotonina, directamente involucrada en la generación de bienestar del individuo, se encuentra en los intestinos, donde se localizan al menos siete tipos de receptores de esta sustancia.

Existe una estrecha conexión entre el cerebro, el sistema nervioso y el aparato digestivo. En una situación de estrés, el cerebro activa la secreción de hormonas en la glándula suprarrenal. Se produce una reacción en cadena en el organismo que se denomina “síndrome general de adaptación”: el corazón late más rápido, la presión arterial sube y la sangre se desvía de los intestinos y se dirige hacia los músculos.

Cualquier emoción o estado de nerviosismo incide directamente en los intestinos e influye directamente en el abastecimiento de sangre y en los músculos del colon. Los intestinos dejan de segregar sustancias necesarias para favorecer un adecuado tránsito intestinal y eliminan las contracciones que el colon realiza para garantizar el movimiento de las heces.

La ansiedad provocada por el estrés laboral o las tensiones emocionales conllevan desajustes en la ingesta de alimentos, que no siempre son beneficiosos para la salud: azúcares, grasas, exceso de proteínas, cafeína, alcohol y bajo consumo de frutas y verduras. El sedentarismo y la falta de ejercicio físico se convierten también en un factor decisivo para desencadenar un proceso de estreñimiento. Una dieta desequilibrada y las tensiones laborales reducen el aporte sanguíneo en el tracto intestinal y provocan una alteración de los movimientos peristálticos intestinales.

Nada como el ejercicio físico para combatir este tipo de estreñimiento ocasional, puesto que elimina la tensión acumulada, y por supuesto el incremento de consumo de agua y de alimentos ricos en fibra.

Dejar de fumar

La nicotina ingerida de forma continuada a través del tabaco se convierte en un estimulante del aparato digestivo. Cuando decides dejar de fumar, tu organismo necesita un periodo de readaptación fisiológica, y lo que mientras fumabas era un estímulo para evacuar, al desaparecer de tu organismo puede provocarte estreñimiento. Aporta a tu dieta alimentos ricos en fibra, bebe mucho líquido y realiza ejercicio. La actividad física también te ayudará a combatir la ansiedad que te provoca abandonar el tabaco.

Tránsito lento o nulo

Si no existe alguna enfermedad específica, el estrés y el sedentarismo son los principales causantes de un funcionamiento lento intestinal. Esta lentitud a la hora de evacuar provoca un endurecimiento de las heces y dificultad y dolor en las deposiciones. Una dieta equilibrada, la ingesta de agua y el ejercicio físico son las primeras medidas que debes adoptar para regularizar el funcionamiento de tu intestino y la expulsión de los restos fecales.

Efectos secundarios

Existen fármacos que por su composición provocan estreñimiento, al afectar de forma directa en la actividad muscular y nerviosa del colon. Los medicamentos que pueden provocar estreñimiento son los antihipertensivos, antidepresivos, anticolinérgicos, anticonceptivos, antiácidos con alto contenido en aluminio y colestiramina, suplementos de hierro, diuréticos y antiepilépticos. También producen estreñimiento los tratamientos de quimioterapia, la morfina, los antiinflamatorios no esteroideos (analgésicos y antipiréticos), la codeína que se utiliza en los jarabes para la tos, y los antibióticos que destruyen la flora intestinal y alteran su funcionamiento habitual.

Sigue nuestras recomendaciones sobre dieta, hidratación y ejercicio y consulta a tu médico, quien decidirá si suprime el medicamento desencadenante del estreñimiento, lo sustituye por otro o te prescribe algún tipo de laxante para uso ocasional.

Enfermedades

Si padeces algún tipo de enfermedad, el estreñimiento puede ser uno de los efectos secundarios que habrás de soportar. Consulta a tu médico quien te prescribirá el tratamiento oportuno compatible con los fármacos que utilizas para combatir tu enfermedad. Mencionamos algunas de las enfermedades que pueden provocan estreñimiento: diabetes, hipotiroidismo, uremia, parkinson, porfiria, depresión, síndrome de colon irritable y otros trastornos neurológicos.

Problemas del intestino

Existe un pequeño porcentaje de casos de estreñimiento que no se asocia a causas alimenticias o emocionales, y que tiene su origen en algún tipo de anomalía física que impide un funcionamiento normal del colon, del recto y del ano.

  • Disminución de los movimientos del colon que provocan un ralentizamiento del tránsito de la masa fecal.

  • Alteración de los mecanismos que impiden una contracción abdominal lo suficientemente fuerte como para expulsar las heces o una correcta apertura del canal anal.

  • Percepción rectal disminuida, lo que significa que aunque las heces lleguen al recto, estos pacientes no perciben la necesidad de ir al baño. Esta anomalía puede deberse a una retención voluntaria de las heces continuada en el tiempo, y a trastornos de tipo neurológico.

La oclusión intestinal puede convertirse en un serio problema de salud si no se trata a tiempo. Las oclusiones o fecalomas se dan con mayor frecuencia en personas mayores y son provocadas por un endurecimiento y resecamiento del bolo fecal, lo que impide el tránsito de las heces, y la imposibilidad de que el intestino absorba los nutrientes procedentes de la alimentación.

La oclusión intestinal puede confundirse en ocasiones con un principio de proceso diarreico. Si padeces un estreñimiento severo y crees que puedes padecer una oclusión intestinal, acude rápidamente a tu médico, porque en los casos más graves incluso se precisará una intervención quirúrgica.

Cirugías y partos

El estreñimiento es uno de los síntomas habituales que suele aparecer en casos en los que se practican cirugías relacionadas con el aparato digestivo, y especialmente histerectomías y tras un parto. La detención o ralentización del tránsito intestinal provocan la falta de hidratación de las heces que se resecan y endurecen. Por otra parte, el sedentarismo que el paciente se ve obligado a seguir, durante su periodo de recuperación tras una intervención quirúrgica o un parto, provoca problemas de estreñimiento que pueden solucionarse con una mayor ingesta de fibra y agua, con el inicio de ejercicio físico en cuanto tu estado general lo permita, y con el uso de fármacos específicos para el tratamiento del estreñimiento ocasional.

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