Remedios para el estreñimiento

Remedios caseros

Agua.

Además de la cantidad recomendada de 2,5 litros al día, toma dos vasos de agua en ayunas, y si es caliente en forma de infusión mejor puesto que el agua caliente llega mucho antes a los intestinos que el agua fría. 
Repite la operación por la noche, antes de dormir. Es la mejor forma de estimular los intestinos.

Ciruelas pasas.

Deposita varias ciruelas en un vaso de agua por la noche. A la mañana siguiente, tómalas en el desayuno.

Semillas de lino/linaza. 

Vierte 2 cucharadas de linaza en una taza de agua caliente y déjalo reposar durante 10 horas. Tómalo en ayunas y antes de acostarte. Puedes añadirle limón o miel para suavizar su sabor.

Apio.

Ralla las raíces y partes bajas de los tallos y mézclalos con aceite de oliva y sal. Toma una cucharada en ayunas y otra antes de acostarte.

Aceite de oliva.

Utiliza el aceite de oliva para cocinar y aliñar los alimentos, y toma una cucharada en ayunas.

Frutos secos.

Consume unos 25 gramos diarios de avellanas, nueces, almendras, anacardos, pistachos o cacahuetes. Modera el consumo, ya que pueden contener mucha grasa.

Zumos vegetales. 

Licúa hojas frescas de espinaca, una rama de apio y medio pepino, con un poco de agua.

Zumo de naranja.

Toma un vaso sin colar, aprovechando la fibra de la pulpa, antes de irte a la cama o durante el desayuno. 

Inulina.

La inulina es una fibra que favorece el movimiento intestinal y tiene un efecto prebiótico, es decir propicia el crecimiento de las bacterias beneficiosas que forman parte de la flora intestinal.
Encontrarás inulina en las cebollas, los ajos, las alcachofas y el diente de león.

Alfalfa.

Su alto contenido en pectina, uno de los tipos de fibra soluble, favorece la absorción de agua, aporta sensación de saciedad y aumenta el tamaño del bolo fecal. Ello provoca un aumento de la presión sobre las paredes intestinales y del peristaltismo intestinal. Puedes añadirla a tus ensaladas.

Aceite de germen de trigo.

Una cucharada de este aceite contiene un gramo de fibra. Se comercializa en tiendas de alimentación y herbolarios y está especialmente indicado para solucionar problemas de estreñimiento ocasionales.

Salvado de trigo.

La cubierta externa de los granos del trigo es una de las principales fuentes de fibra insoluble.
Dependiendo del tamaño de los copos retendrá mayor o menor cantidad de agua, aumentando el volumen y el peso de las heces. Se recomienda ingerir entre 20 y 30 gramos diarios. Si sobrepasamos esta cantidad pueden aparecer episodios de estreñimiento, distensión abdominal y digestiones pesadas.

Glucomanano.

El glucomanano es una fibra muy soluble, con una gran capacidad de absorber agua y con el mayor peso molecular y viscosidad de todas las fibras conocidas hasta el momento. Se extrae de una planta originaria del este asiático, la Amorphophallus konjac, y en China y Japón se utiliza desde hace miles de años. En la medicina occidental se aplica especialmente en tratamientos contra la obesidad, por la sensación de saciedad que provoca; y en estreñimiento puesto que normaliza el tránsito intestinal al aumentar el volumen y ablandar las heces.
Presenta como efectos secundarios flatulencia, dolores abdominales, obstrucciones del tracto gastrointestinal, e incluso puede interferir en la interacción de otros medicamentos que se ingieran de forma simultánea al glucomanano.

Agar-agar.

Es un alga cuya fibra es soluble en un 95%. No contiene azúcares y grasas por lo que no aporta calorías.
Está especialmente indicado para diabéticos y para celíacos puesto que no tiene gluten. Su presentación comercial es en láminas insípidas que, tras ponerse en remojo, pueden añadirse a las ensaladas y a las sopas.
También se comercializa en cápsulas.

 

Fibra

La fibra resulta imprescindible para el buen funcionamiento de tu organismo, hasta el punto de que dietas pobres en fibra, presentes en los países más desarrollados, pueden llegar a provocar graves enfermedades entre las que destacamos: apendicitis, colitis, cáncer de colon, enfermedades coronarias, enfermedad de Crohn, enfermedades diverticulares, cálculos biliares, colesterol, síndrome del intestino irritable, obesidad y varices.

Deberíamos incluir en nuestra dieta un consumo mínimo de 30 gramos diarios, aunque diversos estudios científicos han comprobado que habitualmente no se alcanzan los 15 gramos. Te explicamos los tipos de fibra existen y en qué alimentos puedes encontrarla.

Existen dos tipos de fibra:

Fibra insoluble.

Entre las que se encuentran la celulosa, lignina, almidón y algunas hemicelulosas. Retienen poco agua, son poco fermentables y resisten la acción de los microorganismos presentes en el intestino. Su principal efecto es aumentar el volumen de las heces y reducir el tiempo que permanecen en el tracto digestivo.

Celulosa
La encuentras en los cereales integrales como el salvado, en la harina de trigo, en verduras como alcachofas, espinacas y judías verdes, y en algunas frutas como la piña y la chirimoya.

Lignina
La encuentras en cereales integrales como avena, arroz, cebada y en legumbres como las alubias.

Almidón
Lo encuentras en patatas, tapioca, cereales integrales como trigo, arroz, cebada y avena; frutos secos como las castañas, nueces, anacardos, dátiles, pistachos; y legumbres como los guisantes y la algarroba.

Hemicelulosas
Las encuentras en el salvado y en los granos enteros de los cereales integrales.

Fibra soluble

Entre las que se encuentran la pectina, betaglucanos, mucílagos, arabinosas y gomas. Absorben mucha agua y son muy fermentables, lo que favorece la creación de flora intestinal y el incremento del volumen de las heces. La fibra soluble además equilibra el nivel de colesterol en sangre, previene el cáncer de colon, disminuye las subidas de glucosa en sangre y reduce el tiempo de tránsito intestinal.

Pectina
La encuentras en los cítricos, manzanas, zanahorias, boniatos, berenjenas, calabaza, higos, plátanos y ciruelas, salvado, cebada y legumbres.

Mucílagos
Los encuentras en las semillas de la algarroba, plántago, lino, mostaza, y en verduras como las judías verdes y la algarroba.

Betaglucanos
Los encuentras en la cebada y el centeno.

Arabinosas
Las encuentras en todos los tipos de legumbres.

Gomas
las encuentras en semillas como la del algarrobo.

Masajes

El masaje es una técnica muy eficaz para provocar la estimulación mecánica de los intestinos. Está especialmente indicada para el estreñimiento de origen emocional, puesto que actúa directamente sobre el sistema nervioso, favorece la circulación sanguínea y la tonificación de los órganos internos de nuestro cuerpo.

Te ofrecemos una serie de masajes sencillos y que puedes hacerte tú mismo:

  • Mientras te duchas, puedes aprovechar para realizar duchas circulares diarias en el vientre con agua caliente durante cinco minutos.
  • Frótate el abdomen con aceite de oliva, y realiza movimientos circulares en dirección a las agujas del reloj, siempre de forma suave. Comienza desde la boca del estómago, continúa por el contorno de las costillas, el abdomen, y haz especial hincapié en la zona intestinal. Se trata de una forma sencilla de ayudar a tus intestinos a moverse.

Muy pronto comenzarás a detectar la presencia de heces y a comprobar cómo avanzan a través del colon. Es muy frecuente que, durante este masaje, expulses gases. En episodios intensos de estreñimiento ocasional puedes realizar este ejercicio durante 15 minutos al día, y a ser posible a primera hora de la mañana.

Puedes realizar este tipo de masaje tumbado boca arriba con las piernas flexionadas o sentado en una silla. Utiliza aceites aromáticos para intensificar el efecto de esta terapia. Existe una amplia gama de aceites específicamente indicados para combatir el estreñimiento, la hinchazón del estómago y la flatulencia: albahaca, alcanfor, angélica, anís, árbol de té, bergamota, cardamomo, clavo y enebro.

 

Existe otro tipo de masaje que también resulta eficaz, aunque necesita de la colaboración de otra persona, si decides hacerlo en casa, o de un profesional si acudes a una consulta. Te indicamos cómo hacerlo:

Alimentos funcionales

Son aquellos que han sido diseñados para favorecer la salud y el bienestar y eliminar, entre otros, el estreñimiento. Existen dos tipos de alimentos funcionales:

Probióticos

Alimentos, generalmente lácteos fermentados como yogures, quesos y cuajada, a los que se les añaden microorganismos vivos. Éstos sobreviven a los jugos gástricos, llegan vivos al intestino delgado y enriquecen la flora intestinal.

También llegan al colon, se adhieren a la mucosa y forman una barrera protectora que impide el paso de bacterias patógenas a la sangre. La actividad de estos microorganismos produce ácidos que reducen el tiempo del paso de las heces por el intestino grueso.

 

 

Prebióticos

Proceden de alimentos naturales o suplementos dietéticos y contienen carbohidratos que no pueden ser absorbidos a su paso por el estómago y el intestino delgado. Permiten la modificación selectiva de la composición de la flora intestinal y estimulan el crecimiento y la actividad de bacterias y microorganismos beneficiosos para la salud. Son alimentos prebióticos vegetales como la achicoria, cebolla, espárrago, puerro, ajo, tomate, alfalfa y plátanos, entre otros.

Las sustancias prebióticas también se añaden a bebidas, productos lácteos y de repostería, alimentos infantiles, mayonesas ligeras y quesos bajos en calorías. Algunos suplementos dietéticos también lo incluyen en su composición. Los prebióticos previenen el cáncer de colon, reducen la concentración de lípidos en sangre, especialmente de triglicéridos y colesterol, y favorecen la absorción del calcio por parte del organismo. Microorganismos como las bífidobacterias y los lactobacilos se encuentran en yogures frescos y leches fermentadas y quesos enriquecidos con bífidus, así como en alimentos infantiles.

 

Limpieza de colon

Colonoterapia

El colon, junto con el hígado y los riñones, son los principales instrumentos que el organismo utiliza para su limpieza interior. Sin embargo, en el colon también se concentra la absorción de nutrientes y su paso al torrente sanguíneo.

Un exceso de acumulación de restos fecales, bacterias, y posibles parásitos pueden conllevar su reabsorción por la sangre y la consecuente contaminación del resto del organismo. La colonoterapia consiste en un lavado completo, profundo e indoloro del intestino grueso o colon. Se coloca una cánula de doble circulación en el ano y se introduce agua templada en el intestino mientras se masajea el abdomen. Estas acciones simultáneas arrancan los restos fecales que se encuentran adheridos en las paredes intestinales, eliminan mucosidades, flatulencia, parásitos y células muertas

La temperatura del agua se regula durante el proceso, oscila entre los 21º y 41º y favorece la estimulación del peristaltismo intestinal. Algunos tratamientos de hidroterapia incluyen la introducción de oxígeno u ozono. La irrigación del colon tonifica las paredes intestinales y restablece el ritmo natural del colon. Dependiendo del grado de intoxicación intestinal pueden ser necesarias entre tres y seis sesiones de una hora. Tras cada sesión, el médico indicará una dieta específica que el paciente deberá seguir durante los días siguientes a la colonoterapia.

 

Hidroterapia de colon

Se utiliza para aligerar digestiones, eliminar procesos de colitis crónicas leves, limpiar el colon de residuos tóxicos, perder volumen, evitar la flatulencia, aliviar problemas de alergias alimenticias, recomponer la flora intestinal y reducir procesos irritativos en el páncreas, la vesícula biliar y la vejiga. Los defensores de esta práctica aportan numerosos beneficios para la salud, entre ellos la eliminación del estreñimiento. No obstante no está recomendado para todas las personas. Existe una relación de contraindicaciones que conviene consultar con tu médico antes de decidir someterte a esta terapia.

 

Baños de asiento

El agua es beneficiosa para nuestro organismo tanto a nivel interno como externo. Es un remedio natural que combate los síntomas de estreñimiento y las molestias provocadas por las hemorroides. El agua debe cubrirte la parte de tu cuerpo comprendida entre el ombligo y el tercio superior de los muslos. Puedes rellenar la bañera hasta cubrir esta parte o utilizar el bidé.

Ejercicios

La actividad física es uno de los principios básicos para luchar contra el estreñimiento, junto con el consumo de fibra y la ingesta de agua. Existen ejercicios que están especialmente recomendados para favorecer el tránsito intestinal y agilizar la evacuación.

Uno de los deportes más efectivos a la hora de combatir el estreñimiento es correr, puesto que se produce una liberación de adrenalina que genera un intercambio hídrico de la mucosa intestinal, ablanda las heces y genera un reflejo más rápido de evacuación, acelerando este tiempo hasta en un 30%. Existen otros ejercicios recomendables como nadar, caminar, montar en bicicleta e incluso bailar.

Elige cual es la actividad física que más se acomoda a tu ritmo de vida y a tu edad y practícala dos horas después de haber comido, porque de esta forma la sangre no se desvía del aparato digestivo hacia los músculos y no entorpecerás la digestión.

Si tu ritmo de vida o tu condición física te impiden la práctica de un deporte de forma habitual, te proponemos una tabla de ejercicios que te resultará útil y para la que solo tendrás que dedicar unos minutos al día:

Colócate de pie, con los pies separados, la punta de los dedos hacia fuera y el torso bien erguido.

  • Pon las manos detrás de la cabeza, con los codos lo más abiertos posible.
  • Flexiona las rodillas todo lo que puedas, hasta tocar los talones con los glúteos.
  • Al flexionar la rodilla, expulsa el aire y al incorporarte inhálalo.

Repite este ejercicio unas diez veces al día, al levantarte y al acostarte.

 

Abdominales

Hacer abdominales también te resultará útil puesto que refuerzas las paredes intestinales y favorecerás su movimiento. Te proponemos una serie de ejercicios específicos que puedes realizar en el suelo o en una tabla inclinada que encontrarás en cualquier establecimiento de venta de material deportivo.

Comienza realizando ejercicios de abdominales durante cinco minutos al día para ir incrementando el tiempo en días sucesivos. Los abdominales también son beneficiosos para tonificar la musculatura de todo el cuerpo, fortalecer los huesos, favorecer la circulación sanguínea y mejorar el funcionamiento del sistema cardiorespiratorio.

Te proponemos ocho tipos de ejercicios:

  • Túmbate en la tabla con la cabeza hacia abajo y asegura tus tobillos con las tiras protectoras. Relájate coloca tus brazos a ambos lados de las caderas. La fuerza de la gravedad recolocará tus órganos internos. Permanece en esta postura durante 10 minutos.
  • Túmbate en la tabla con la cabeza hacia abajo y asegura tus tobillos con las tiras protectoras. Estira los brazos por encima de la cabeza y permanece durante unos segundos. Vuelve a colocar los brazos al lado de las caderas. Repite este ejercicio entre 10 y 15 veces. Con este ejercicio se estiran los músculos abdominales y los órganos se reubican en dirección a los hombros.
  • Túmbate en la tabla con la cabeza hacia abajo y asegura tus tobillos con las tiras protectoras. Coloca los brazos a ambos lados de las caderas, respira profundamente, y mientras contienes la respiración contrae los músculos abdominales para reconducir los órganos abdominales hacia los hombros. Repite este ejercicio entre 10 y 15 veces.
  • Túmbate en la tabla con la cabeza hacia abajo y asegura tus tobillos con las tiras protectoras. Estira y desplaza la parte superior del tronco hacia la izquierda al tiempo que presionas la parte izquierda del abdomen con 10 palmadas. Incorpórate y vuelve a reclinarte para repetir el ejercicio.
  • Túmbate en la tabla y utiliza las manos para sujetarte a ella. Dobla las rodillas y acércalas al pecho todo cuanto puedas. En esta posición gira la cabeza a derecha y a izquierda 5 veces. Luego levanta la cabeza y realiza movimientos circulares con el cuello entre 5 veces.
  • Túmbate en la tabla y utiliza las manos para sujetarte a ella. Junta las piernas y levántalas. Dobla las rodillas y realiza dibujos circulares en el aire, en el sentido de las agujas del reloj, entre 8 y diez veces. En días sucesivos incrementa el número de dibujos en el aire hasta 25 en cada dirección.
  • Túmbate en la tabla y utiliza las manos para sujetarte a ella. Levanta y baja las piernas y repite este ejercicio entre 3 y 5 veces.
  • Túmbate en la tabla y utiliza las manos para sujetarte a ella. Junta las piernas y levántalas hacia arriba. Dobla ligeramente las rodillas y pedalea en el aire entre 15 y 20 veces. Vuelve a bajar las piernas, apóyalas sobre la tabla y relájate.
 

Yoga

El yoga también aporta beneficios a los intestinos. Si ya practicas yoga te proponemos

5 posturas específicas para eliminar los síntomas del estreñimiento y favorecer el tránsito intestinal. Si por el contrario no practicas yoga, te recomendamos que no realices estos ejercicios sin haber aprendido y practicado las tácticas básicas del yoga, pues de lo contrario puedes lesionarte.

  • Postura de la flor cerrada (Ardha Kusumasana). Imita a una flor que aún no ha terminado de florecer. Reactiva los intestinos y proporciona masaje a todos los órganos internos. Sentado en el suelo, abraza tus rodillas dobladas, con los pies juntos y pegados a la pelvis. Cruza las muñecas y coloca las manos sobre los hombros. Abre tus rodillas ligeramente e introduce tus hombros a la vez que escondes tu cara entre los brazos. Mantente en esta postura durante unos minutos. Tu respiración debe ser lenta, profunda y rítmica.
  • Postura de la firmeza (Dristikasana). Te ayudará a fortalecer la musculatura abdominal y facilitar el peristaltismo intestinal. Colócate de pie, con los pies separados a una distancia equivalente a la anchura de tus hombros. Inspira profundamente y enarca tu espalda hacia atrás. Flexiona las rodillas y junta los omoplatos hasta que los dedos de las manos puedan rozar la parte trasera de los muslos. Deja caer hacia atrás tu cabeza y mirando hacia el techo realiza entre 5 y 25 respiraciones.
  • Postura del fuelle (Bastrikasana). Se recomienda para masajear todos los órganos abdominales y resulta muy eficaz en tratamientos de la colitis y el estreñimiento. Tumbados con la espalda sobre el suelo, dobla las rodillas, sujétalas firmemente con los brazos y mantén esta postura con respiraciones abdominales.
  • Postura de la pinza (Paschimotanasana). Aporta movilidad a la columna vertebral, y provoca un masaje interno que favorece el peristaltismo intestinal. Sentado y con las piernas estiradas, apoya las manos en el suelo a la altura de las caderas. Inspira profundamente, retén el aire, estira los brazos hacia arriba y expulsa el aire mientras llevas tus manos hacia los pies. Lo más importante es mantener la postura con las piernas bien estiradas.
  • Postura de la vela (Sarvangasana). Favorece un correcto funcionamiento de los sistemas sanguíneo y digestivo. Túmbate con la espalda apoyada en el suelo, las piernas estiradas y las palmas de las manos apoyadas también en el suelo. Inspira aire y expira mientras subes las piernas hasta formar un ángulo recto con el tronco. Vuelve a inhalar aire y lo exhalas mientras elevas los glúteos y la espalda con la fuerza de la cintura y presionando con las manos contra el suelo, mientras llevas las piernas hacia atrás y hacia arriba. A continuación endereza el tronco y las piernas hasta que el cuerpo quede lo más vertical posible. Entonces flexiona los brazos y coloca los brazos en el centro de la espalda, cerca de los omóplatos. Con la ayuda de las manos estira verticalmente al máximo el tronco y las piernas. 
    En la postura final el esternón se aproxima y roza el mentón. El peso del cuerpo descansará principalmente sobre los hombros y los brazos. La zona occipital de la cabeza y la nuca participan en menor grado.

Micralax microenemas

Una solución rápida y eficaz que alivia el estreñimiento ocasional.

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